"El Sol regala su luz a todos sin juzgar a nadie, sin pedir recompensas. Los rios bañan los campos, limpian nuestros cuerpos, enriquecen el mar...sin pasar factura. Las madres, las buenas madres, no piden contraprestaciones por el cariño que nos dan...Independientemente de si existen o no el cielo y el infierno, no hace falta descubrirlos en el más allá, puesto que, con la realización de obras que resulten beneficiosas para el prójimo y para Gaia o haciendo justo todo lo contrario, ya estamos alcanzando la gloria o mordiendo el polvo de la infamia en esta misma existencia. Si queremos coronar alguna cima espiritual debemos, pues, obrar de la forma más correcta, bondadosa y desapegada, como el Sol, como las madres, como los rios..." Pedro Burruezo
(Texto del Cuaderno de la Huerta, 2 de mayo de 2004)
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