lunes, 18 de abril de 2016

Una garduña en la huerta




Volviendo por la noche de la conferencia sobre el Monasterio de Cazalla en Carchelejo, en el camino rural que asciende por la montaña hasta la Huerta de los Frailes, y muy cerca de ella, deslumbrada por los faros, fue corriendo un buen rato, delante de nosotros, una garduña, con su larga, frondosa y oscura cola. De vez en cuando se detenía, mirándonos, mostrando sus manchas blancas delanteras y en el borde de sus orejas. Se parecía mucho a la marta, lo que nos obligó a consultar en nuestros libros e internet. Era una garduña, su babero era blanco, y no amarillo como en aquellas.
Desde que vimos muerta, hace ya muchos años, a otra de su especie, a manos de los perros de los cortijos del monasterio, dentro de los patios, es la primera vez que tengo nuevas noticias de ellas.
Lo que no sabemos es si era macho o hembra, pues ambos géneros no se diferencian a simple vista. Si es macho, será el único ejemplar en todo el valle, pues no dejará instalarse a ningún otro. Vivirá por la noche, solitario y silencioso, cazando roedores, anfibios, pájaros y comiendo hasta frutas, y refugiándose durante el día en cualquier hueco entre las rocas o en los agujeros de los viejos troncos de los árboles, o tal vez, en los días fríos del invierno encuentre acomodo dentro del cobertizo de madera, entre sacos y antiguos aperos de esparto. Mas de una vez se alimentaría de nuestras gallinas que se quedaron despistadas fuera del gallinero alguna noche, o de las ratas que vivían instaladas como unas señoronas entre las pacas de paja de la yegua.
Es un habitante de la Huerta de los Frailes, con todos los derechos históricos y presentes. Convive con nuestros grupos de zorros y esperamos que no encuentre la muerte como le pasó hace unos días a uno de ellos por los venenos de los cazadores desaprensivos, y que encontró la paz eterna a los pies de un níspero.


lunes, 17 de junio de 2013

Una cría de culebra de escalera

En la mañana del domingo, 16 de junio, deslizándose sobre el acolchado de hierba desbrozada.

jueves, 9 de agosto de 2012

Mantis religiosa


Mi suegra en el salón de verano


lunes, 16 de julio de 2012

carbonero garrapinos






Ayer estuvieron rondándome en las horas de calor una pareja de carboneros garrapinos yendo y viniendo al agua de la taza del pilarcillo de la huerta. Al principio un poco desconfiados, después, con confianza.

El abuelo aún tira



miércoles, 4 de enero de 2012

Águila culebrera



Levantó el vuelo tras el quejigo mientras ascendía el camino hasta las cumbres de la huerta, a la altura de los cortijos de Fuente Alta. Cuando dispuse la cámara fotográfica ya había ganado en mucha altura. Aún así la foto no es mala. No soy experto en la identificación de rapaces, pero consultando mis libros, considero que es un águila culebrera europea por la silueta y los colores que se observan en toda su parte inferior. Es una foto del mes de septiembre, todavía en pleno verano.



Es una rapaz perfectamente identificada en los parques naturales de la provincia de Jaén. Vive en zonas abiertas cercanas a masas boscosas, en altitudes medias y de poca precipitación, es decir, donde pueden proliferar las culebras y los lagartos, principal base de su alimentación. Es decir, en un ecosistema como la zona de la Huerta de los Frailes. Dicen que cría en nidos sobre los árboles del bosque. Yo no he visto ninguno por allí. Supongo que buscará espacios más lejanos de la presencia humana.

El problema es la comida. Los seres humanos de aquellos parajes no dan tregua a las culebras. Los lagartos últimamente se respetan más su vida. Pero las serpientes lo tienen muy difícil. Llevo años concienciando de la necesidad de respetarlas, que no son venenosas, habitualmente del tipo culebras de escalera. Las víboras son muy escasas y ocupan las partes más altas de la montaña de pastos. Pero no hay forma, siempre mueren en mi entorno varias cada año, y sobre todo las atropelladas en las carreteras. Menos mal que en la huerta tienen un buen refugio. Pero no es suficiente, el campo no tiene puertas, y ellas buscan los espacios más abiertos del olivar donde disfrutan del sol, y ahí encuentran su muerte.

Abubilla

Recojo de internet la descripción que continuación añado:


El nombre de la Abubilla, esta ave bella y curiosa a la vez, es onomatopéyico, trascripción en diminutivo de su canto «bub-bub-bub». Con un moño de grandes plumas flameantes, con puntas negras, que despliega en la excitación del cortejo, también esta provista de un pico largo, curvado, con el cual perfora la tierra en busca de gusanos y larvas de insectos. En vuelo, sus anchas alas redondeadas, que bate irregularmente, le otorgan el aspecto de una gigantesca mariposa. En tierra su marcha es elegante, tanto si camina agitando la cabeza como si trota ligeramente.
Falta por decir que la Abubilla pasa por ser un ave sucia, a causa de su nido maloliente, situado generalmente en el agujero de un árbol. Al final de la cría de los pollos es cuando el nido desprende un olor tan nauseabundo, por lo que es fácil descubrirlo. Se ha acusado a la Abubilla de negligencia, pero esto no es cierto. Bien es verdad que en el fondo del estrecho agujero, que los padres se esfuerzan por mantener limpio, pueden quedar restos de comida y deyecciones, pero en realidad lo que causa este olor desagradable es una secreción de la «glándula del obispillo» de los pollos.


Campea por los alrededores de la huerta, entre los olivares, buscando los espacios abiertos, habitualmente se le ve en el suelo.